Área de
prevención y
promoción
de salud

Concebir a la persona como un ser integral implica prestar atención a sus distintas facetas: biológica, psicológica, sexual, social. Sin embargo, en la práctica, generalmente se asiste a una fragmentación. Algunos aspectos no son tenidos en cuenta y otros son enfrentados como si aún estuviera vigente la dicotomía cuerpo-mente y no se tratara de una interacción.

Este es uno de los motivos por el que, tradicionalmente, se ha desarrollado la prevención y la promoción de la salud física, mientras que no se le ha conferido igual importancia a la emocional.

Actualmente, y a nivel mundial, se reconoce la utilidad de actuar preventivamente en el área emocional y , todavía más reciente, en el área sexual.

Por otra parte, la prevención y la promoción de la salud a todo nivel, son tan necesarias como proceder terapéuticamente cuando ya se ha presentado una afección.

Esto implica disponer de estrategias que permitan desarrollar actitudes y comportamientos que lleven al cuidado de la salud.

Dicho en otros términos, se trata de intervenciones educativas dirigidas a la adquisición de habilidades para enfrentar las dificultades futuras , sin que la persona tenga que someterse al trauma emocional del fracaso. Por ejemplo, es posible prevenir la ruptura de una pareja y promover un mayor bienestar, cuando sus miembros cuentan con habilidades de comunicación y de resolución de problemas. A veces, la forma en que reaccionan frente a las situaciones potencialmente conflictivas resulta acorde con estos objetivos. Pero cuando no es así, se puede incorporar una más eficaz, a través del aprendizaje sistemático de estas habilidades.

En otros casos, se trata de potenciar los propios recursos, aprendiendo formas de interpretar la realidad que conduzcan a experimentar menos estados emocionales negativos como ansiedad, depresión, celos, miedo, dejarse estar.

En esta área trabajamos sobre aquellos aspectos capaces de generar trastornos emocionales, conductuales y/o sexuales, en nosotros o en nuestros hijos. Para ello realizamos:

  Actividades de difusión (medios de comunicación, publicaciones, participación en debates, instancias informativas abiertas a la comunidad, etc.).

  Programas para mejorar la calidad de vida instrumentados a través de Talleres. Estos son encuentros grupales, de tiempo limitado, en los que se trabaja una temática en particular. Entre otros: “Habilidades sociales”, “Enriquecimiento sexual para adultos”, “Fortalecimiento del vínculo de pareja”, “Desarrollo emocional”, “Formación para padres”, “Estilo de vida de bajo estrés”, etc. Dicha modalidad de trabajo permite valerse del aporte de todos los asistentes, fomentando la participación y el aprendizaje activo. Bajo la guía de quien coordina es posible aprender a reaccionar en forma más ecológica frente a los problemas.

  Consultas preventivas. Tienen como finalidad poner en práctica las habilidades de autocuidado para mantener un estado saludable; detectar e intervenir tempranamente ante la presencia de factores de riesgo.